Abrir una empresa en Uruguay es relativamente ágil, pero la velocidad del trámite esconde una trampa: muchas decisiones que se toman apurado en la primera semana son difíciles y caras de revertir después. Esta guía ordena el proceso desde la decisión societaria hasta la primera declaración.

1. Elegir la forma jurídica

  • Unipersonal: rápida y económica, sin separación patrimonial entre el titular y el negocio.
  • SAS: flexible, admite un solo socio y separa el patrimonio; hoy es la opción más elegida para emprendimientos con proyección.
  • SRL: tradicional, adecuada cuando hay varios socios con acuerdos de cesión más rígidos.
  • Sucursal de sociedad extranjera: para grupos que operan desde el exterior e instalan actividad local.

2. Inscripciones obligatorias

Toda actividad económica se inscribe ante DGI y BPS. Si hay personal dependiente se suman las obligaciones laborales del MTSS y la contratación del seguro de accidentes de trabajo. Según el giro, pueden requerirse habilitaciones municipales, bromatológicas o sectoriales.

3. Régimen tributario

La elección entre monotributo, literal E, pequeña empresa o régimen general depende de los ingresos proyectados, del tipo de cliente y de la necesidad de emitir factura con IVA. Elegir mal significa pagar de más o quedar fuera de licitaciones y proveedores que exigen determinada documentación.

4. Circuito administrativo desde el día uno

  • Facturación electrónica configurada antes de la primera venta.
  • Cuenta bancaria separada del patrimonio personal.
  • Calendario de vencimientos de DGI y BPS.
  • Respaldo documental de compras y gastos deducibles.

5. Errores típicos del primer año

Facturar antes de estar inscripto, mezclar cuentas personales y de la empresa, no declarar personal desde el inicio y postergar la contabilidad hasta el cierre de ejercicio. Los cuatro se corrigen, pero siempre con costo.